Este verano me voy a dar un capricho: un buen jamón ibérico de cebo de campo…¿cómo distinguirlo? sigue estos 4 consejos claves.

Ha llegado el verano. Nuestro cuerpo está inundado de alegría y el cuerpo nos pide relajarnos, con una cervecita en la terraza (de tu casa o del bar de la esquina) y disfrutar de su frescura. Si, además, podemos acompañarla de una buena tapa de Jamón Ibérico, estonces está todo hecho.

Si lo que quieres es darte un capricho, vamos a darte algunos consejos esenciales (5 puntos) para que aciertes de pleno a la hora de comprar una buena pieza de jamón ibérico.

Consejo 1: Distingue el color entre un jamón serrano y un jamón ibérico de cebo de campo.

Es el primer paso que debes tener en cuenta, y es esencial: tienes que saber distinguir entre un jamón serrano y uno ibérico. Ve a la tienda de tu confianza y pide que te den uno ibérico. Si quieres acertar por tus propios medios, piensa que:

  • El jamón serrano es de cerdos blancos. Así pues, tiene un color externo marrón claro
  • El jamón ibérico tiene la pata y la pezuña negras, y en su color externo, es más oscuro que el serrano. Lo vas a ver de una forma muy evidente.

Consejo 2: Mira la etiqueta y el precinto. No tiene pérdida.

Si quieres una relación calidad/precio muy buena en la elección del jamón, busca, por ejemplo, un buen jamón de cebo ibérico de campo. Tienes garantizada una gran calidad y bouquet, además de ser más asequible que, por ejemplo, un jamón ibérico de bellota 100%.

El precinto del jamón ibérico de cebo de campo es verde (mira la imágen). No olvides este punto. Las etiquetas negras, rojas o blancas, hacen referencia al jamón alimentado 100% con bellota, 75% con bellota, o con legumbres y piensos y criados en granja, respectivamente.

Consejo 3: El aspecto.

Un jamón ibérico es mucho más afilado y estilizado que un jamón serrano (pata más gorda y roma).

Además del consejo que te hemos dado del color de las patas, no olvides que el aspecto entre uno y otro varía de una forma sustancial a nivel visual.

Consejo 4: El aroma.

Si tienes dos patas a tu alcance: la de Ibérico y la de serrano, acerca la nariz a cada una de ellas y huele: el aroma del ibérico es mucho más intenso, más recio y conquista tus sentidos. El olor del serrano es mucho más suave, atemperado y no tiene la pegada olfativa del primero.

Ya tienes todos los elementos que necesitas para hacerte de un buen jamón ibérico.

Ahora sólo tienes que poner en práctica estos consejos , y disfrutar de un veranito de lo más jugoso con una buena bebida fría y, sobre todo, un excelente jamón de cebo ibérico.

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